Blogia

florperezglez

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 

Me das como pregunta el silencio,

 

Y yo,

 

Te respondo con silencios en el tiempo.

 

Sin brisa,

 

Sin sonrisa.

 

Sin tierra sobre los pies,

 

Sin lirios ni malvas.

 

Sin cipreses,

 

Sin cielo encapotado.

 

Pero al estar cerca de donde yo estoy,

 

La respuesta que es más que la pregunta,

 

Navega por donde jamás se han puesto los ojos.

 

Así, que con esa pregunta que no lleva más,

 

Que el silencio puesto en las i.e.

 

Mi respuesta sin acentos,

 

Sin vocales ni consonantes.

 

La pongo en el borde de tu ventana.

 

AYER

 

Ayer, cuando éramos dos,

 

No mirábamos la luna con recelo.

 

Buscábamos la oscuridad,

 

Para que volaran nuestros sentimientos.

 

Hoy, al marcharse el alma del cuerpo,

 

No vemos más,

 

Que lo que tenemos al lado.

 

Todo quedo muerto.

 

Ayer,

 

Cuando te buscaba en el mar sereno.

 

Surcaba las aguas,

 

Para ir a tu encuentro.

 

Ayer, cuando me querías,

 

Te esperaba en la linde del huerto.

 

Con agua fresca,

 

Con la flor del brezo.

 

Ayer, cuando dijimos adiós en silencio,

 

No se movió una sola hoja,

 

Y el mar,

 

Se convirtió en desierto.

 

NOCHE SIN LUNA

 

Esta noche que pasa sin luna.

 

Sin estrellas,…

 

Sin luceros,…

 

Quiero gritar y no puedo,

 

Pues la voz está apagada.

 

Ya ni siquiera lo recuerdo…

 

Sería aquella que me apuñalara.

 

El corazón mío y del ajeno.

 

Pero sin mediar palabra,

 

O hablando quizás,

 

Pero con dolor en el alma.

 

Ésta noche que pasa sin luna,

 

Pasa lenta y dolorosa.

 

Apoyada en el perfil de la esquina,

 

Para verte pasar con otro cuerpo.

 

Aquel que te dio calor,

 

Cuando yo había muerto.

 

En tus besos y en tus ojos,

 

En la nada y el recuerdo.

 

Por eso pasa la noche sin luna,

 

En éste solitario recuerdo.

 

MOMENTOS DE SOLEDAD

 

Cuando sola me encuentro,

 

Miro el sol desde la ventana.

 

Y en cualquier momento,

 

Desde por la mañana,

 

Me acuerdo de tus besos.

  

Cuando va cayendo la tarde,

 

Y el sol se va poniendo.

 

Me recorre un galopar por la sangre,

 

Porque hay cosas que no entiendo,

 

Vivir para estar muriendo.

  

Cuando la noche ya cae,

 

Y has vivido fuera de la realidad.

 

Quieres saber y no sabes,

 

Ese dolor que ya no cabe,

 

En los momentos de soledad.

 

PASA CANTANDO

 

Pasa cantando la soledad,

 

Como rondallas en noches frías.

 

Al alba despierta el día,

 

Y miro el cielo sin afán.

  

Canciones de despedidas,

 

Que hablan de amores rotos.

 

De desconsuelo y las heridas,

 

Que han dejado corazones locos.

  

No quiero escuchar canciones,

 

Que hablen de esta amargura.

 

Que canten lágrimas que son más puras,

 

De todas las penas y sin sabores.

  

Pasa soledad en silencio,

 

Como en silencio llegué a su puerta.

 

Al no encontrarla abierta,

 

Sin mirar di media vuelta,

 

Y me fui por otro rumbo.

 

EL CAÑÓN DE LA ALMUDAINA

 

Apuntando a un destino,

 

Presidiendo una historia.

 

Calla el lamento,

 

Tras los hierros antiguos.

 

Canta un silencio,

 

De tiempos pasados.

 

De ballestas,

 

De uniformes,

 

Con botones dorados.

 

De guerras sin pronunciar,

 

De discordias consumadas.

 

De alférez que custodian,

 

Una prohibida entrada.

 

Y señalizas un punto,

 

De bravos y barbudos piratas.

 

Que quieren asaltar una isla,

 

Entre galeones,

 

Velas de luto,

 

Con una carabela que señala,

 

Que todo está apunto,

 

Para comenzar la batalla.

 

Es el cañón que preside,

 

La puerta de la Almudaina.

 

Que quiere conservar la historia,

 

De su isla encantada.

 

EL OTOÑO ESTÁ CERCA

 

Cuando miro a los árboles,

 

Adivino que el otoño está cerca.

 

El mar se embriaga en furia,

 

Y esta, la arena espesa,

 

Se convierte en fango,

 

Donde las gaviotas se acercan.

 

Las rocas quedan inertes,

 

Ante un cielo de niebla espesa.

 

Se apagan las sombrillas,

 

Y las barcas reposan mudas y quietas.

 

Ya no se escuchan las risas de los niños,

 

Ni el ir ni venir de colchonetas.

 

El mar reposa en su calma,

 

Y cambia las caracolas,

 

Por bosques de frescas setas.

 

Las olas alborotan su angustia,

 

Por requiebros de profundidades,

 

Por una tranquilidad deseada.

 

Así duerme,

 

Así reposa,

 

Y divisa a lo lejos,

 

Un desierto de dunas blancas.

 

La montaña que acompaña,

 

 A nubes negras,

 

A lágrimas recién llegadas,

 

Que riega a  arenas blancas.

 

Libre de huellas,

 

Libre de miradas.

 

Todo está en reposo,

 

Con una tranquilidad inmaculada.

  

EN TARDES DE PRIMAVERA

 

El naranjo y el azahar,

 

Me recuerda:

 

A calles estrechas,

 

A olor a incienso,

 

En tardes de primavera.

 

A capirotes y cíngulos,

 

A cirios derritiendo cera.

 

A pasos silenciosos,

 

A cruces de madera.

 

A rosarios y mantillas,

 

A tambores y cornetas.

 

A azucenas blancas,

 

A las relucientes potencias.

 

A manos cautivas,

 

A Cirineos subiendo la cuesta.

 

A chirriar de alpargatas,

 

A voces que rompen en saetas.

 

A madrugadas cálidas,

 

A Vírgenes que lloran su pena.

 

A capas que visten de luto,

 

A cadenas que arrastran promesas.

 

A capataces que elevan al cielo,

 

Ilusiones de un año de espera.

 

El naranjo y el azahar,

 

A todo esto me recuerda.