EN TARDES DE PRIMAVERA
El naranjo y el azahar,
Me recuerda:
A calles estrechas,
A olor a incienso,
En tardes de primavera.
A capirotes y cíngulos,
A cirios derritiendo cera.
A pasos silenciosos,
A cruces de madera.
A rosarios y mantillas,
A tambores y cornetas.
A azucenas blancas,
A las relucientes potencias.
A manos cautivas,
A Cirineos subiendo la cuesta.
A chirriar de alpargatas,
A voces que rompen en saetas.
A madrugadas cálidas,
A Vírgenes que lloran su pena.
A capas que visten de luto,
A cadenas que arrastran promesas.
A capataces que elevan al cielo,
Ilusiones de un año de espera.
El naranjo y el azahar,
A todo esto me recuerda.
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