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florperezglez

MALDITA LA MANO

 

Maldita la mano que acarició

 

La frescura de la tarde.

 

Olía a descompuesto,

 

Y yo, ignorante,

 

Ajena a todos los hechos,

 

Dejé que se posara sobre la mía,

 

Y acariciara mis helechos,

 

Esos que con mimo sembré,

 

Al lado de la pared del huerto.

 

Hoy que te ríes de mi pena,

 

De mi vida y sufrimiento,

 

Tendrás por siempre condena,

 

De haber navegado en mi cuerpo,

 

De haber dormido a mi lado…

 

Yo, de acariciar a un muerto.

 

Porque no tienes alma,

 

Porque eres puro deshecho,

 

Eres vida podrida,

 

En el campo de los muertos.

 
 

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